Bilbaína de nacimiento, leonesa de corazón, Soraya Valle, Licenciada en Arquitectura, muestra su punto de vista sobre la arquitectura antigua y moderna. A sus veintinueve años, tiene claro que la arquitectura, en el siglo XXI, “carece de pasión, sólo se busca el dinero fácil, la fama”.
Soraya, ¿Qué le impulsó a estudiar Arquitectura?
La educación que recibí desde niña, no quiero decir que me lo impusieran, sino que en mi casa siempre estuve rodeada de libros que trataban de arquitectura, de obras famosas y obras menos reconocidas. Mis padres son unos amantes del arte y en concreto de éste arte. Supongo que el factor de tener también un abuelo arquitecto influye bastante, aunque en mi familia se saltase una generación, (se ríe tímidamente).
¿Siempre tuvo claro lo que quería estudiar o barajó alguna posibilidad más?
Bueno, aunque de pequeña quería ser cantante, como todas las niñas supongo, cuando vas creciendo te das cuenta de que tienes que elegir un camino, y yo sabía que acabaría siendo arquitecto. (Pensativa) Aunque de no haberlo sido…me hubiera gustado hacer Historia del Arte, (risas) me acabo de dar cuenta de que al final, ¡todo me lleva al arte!
En la pregunta anterior, se ha definido como arquitecto, en masculino, ¿lo ha dicho de manera estandarizada o por que lo prefiere al femenino de la palabra?
Al principio cuando empecé la carrera, yo decía “arquitecto” tanto para el masculino como para el femenino. Con el paso del tiempo, escuchaba a algunos profesores y alumnos, sobre todo alumnas, decir “arquitecta”, pero en mi carrera, mayormente, siempre lo decíamos en masculino, imagino que por estandarizar y porque estás tan acostumbrado a oirlo así que ni te planteas cambiarlo. Pero personalmente, he de decir que prefiero la forma masculina, no me acostumbro a escuchar “lo de arquitecta”, no me gusta.
Usted es de natural Bilbao, pero reside en la capital leonesa, ¿desde hace cuanto tiempo y por qué vive en León?
Si, nací en Bilbao y viví allí hasta los cinco añitos, pero mis padres, por motivos de trabajo vinieron a León, también es cierto, que las raíces “tiran” mi madre es de aquí y mi padre es asturiano, así que todo queda en el norte, (risas).
¿Y no pensó nunca en la posibilidad de irse a otra ciudad con más medios quizás para su trabajo?
Si, claro, claro que lo he pensado, supongo que toda la juventud se lo plantea alguna vez cuando acaba sus estudios, pero aquí me encuentro bien, me gusta la ciudad, es tranquila, tengo un trabajo que me gusta, aunque no sea tan espectacular con las que se hacían antes, pero tengo todo aquí, mi familia, mi marido, mis amigos…todo influye.
Bueno, introduciéndonos un poco más en el tema arquitectónico, ¿Qué siente una leonesa de corazón al ver obras como la catedral, o algo no tan antiguo, como es la Casa Botines?
Pues admiración lo primero, mucha admiración por Gaudí, un poco de envidia también (dice entre risas y en voz baja). Yo me siento orgullosa de tener un monumento así en mi tierra, es digno de ver, observar, y en mi caso, como amante de la arquitectura, es digno de estudiar. A mi, personalmente, me apasionan los trabajos de Gaudí, todos, pero bien por proximidad, bien por gustos, los que más me llaman la atención son el Palacio Episcopal de Astorga y Botines. Desprenden una belleza, una simetría, un juego de curvas y materiales con los que están construidos que no se pueden ver en una edificación de hoy en día.
¿Cree que actualmente si hubiera que copiar, tal cual, la Casa Botines por ejemplo, se conseguiría hacer exactamente igual?
No, no, no lo creo, es más, estoy convencida de que no podría hacerse una copia exacta, pero ni siquiera similar. No por que no haya medios para conseguirlo, sino por que Gaudí, al igual que otros arquitectos de la misma época, sentían lo que hacían, ahora sólo se busca ganar dinero fácil, ser reconocidos mundialmente, y adquirir una fama que para mi gusto, no está bien, me parece poco profesional, este mundo debería ser vocacional, sino no tienes nada que hacer. Recuerdo siempre una frase que un profesor mio repetía: “La arquitectura es cuestión de armonías, una pura creación del espíritu”, era una frase de Le Corbusier, y creo que define perfectamente lo que quiero decir.
¿Cree que el edificio de Botines, seguirá manteniendo vivo su encanto y su interés tanto en turistas como en los habitantes de León? ¿La gente seguirá quedando “donde Botines”?
Si, por supuesto que si, cuando algo tiene ese “no sé qué” esa “chispa” nunca lo pierde, y eso es algo que está ahí, que no podemos ocultar, es evidente. La gente seguirá quedando en Botines, al igual que en otros edificios antiguos pero bien cuidados como este, por que están en el centro, por que son bonitos, y que mejor que esperar a alguien al menos entreteniéndote o pasando el rato viendo algo bello.
¿La arquitectura ha cambiado mucho o sigue igual pero con toque diferentes?
Cambia, claro que cambia, la arquitectura, como cualquier técnica, cambia y evoluciona, aunque a veces eso no nos guste, hay que admitir y reconocer que ahora se hacen obras de grandes dimensiones, llamativas, explosivas en cuanto a las formas, pero siguen sin ser como antes, el encanto que poseen las obras de siglos pasados no lo tienen ni tendrán por el momento las construcciones de ahora, por muchos avances que existan. Por ejemplo, ya que hablamos de Gaudí, la Sagrada Familia de Barcelona, tuvo más de 40 de dedicación del arquitecto, para que su aspecto sea el que tiene, pero a partir de su muerte, al no encontrar nunca los planos de algunas partes de la catedral, si se ven todas las fachadas, se observa a golpe de vista, que la parte “nueva” por así decirlo, no se parece en nada a los diseños de Gaudí, por mucho que intenten imitar cada detalle. Simplemente, cada persona tiene su “arte”, por decirlo así, dentro, y eso no se puede cambiar, cada uno tiene su propia vida que le sirve de inspiración.
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